DISEÑO DE INFORMACIÓN
14.03.2008Durante el siglo XXI estaremos en presencia de la superposición de planos comunicativos, los cuales impondrán retos a las formas de comunicación, presencia y funcionamiento de las relaciones sociales. Transformando así el saber humano en redes de hipervínculos de sentidos y funciones.
Esto se explica entre otras cosas por la emergencia sistémica de la globalización y el riesgo sobremoderno de su variable sustentable.
Pero no sólo por esta razón.
No por nada llegamos donde estamos. El paradigma científico ha reconfigurado la experiencia humana, siendo central en el aporte sobre el conocer humano, las formas de funcionamiento del cerebro y de las relaciones sociales. Ya en el siglo XX estuvimos en presencia de la emergencia del pensamiento sistémico cibernético que dará origen a una mirada integrativa del conocimiento y la experiencia social, sin olvidar las precauciones de Gödel por los límites de los sistemas, como las matemáticas.
Es en estos dos puntos, emergencia de nuevas realidades sociales y nuevos enfoques del conocimiento, donde a mi parecer se configura lo que pretendemos desarrollar bajo el alero del diseño de información, que tirando una definición al ruedo, puede entenderse como el proceso por el cual organizamos comunicativamente artefactos visuales en una unidad de sentido determinadas, que cumpla con la propiedad de parsinomia, pulcritud y rigurosidad.
Se es grato estar en un espacio de saber aplicado cuando las diferencias suman, tal como reza el lema del cliente actual. Lo interesante es que en el caso de nuestra experiencia profesional convergen las ciencias (c), las humanidades (h) y las artes (a) bajo el objetivo de plasmar en X formato, bajo la F(co)= c+h+a, que sea capaz de generar una comunicación (co) que de cuenta de los objetivos del desarrollo de las compañías y sus políticas, así como en el beneficio de hacer una sociedad más transparente y viable. Estamos claros que transparente es antagónico al tratar de pasar piola o de vender humo.
Considero central la autonomía de las formas de organización, contenidos y diseño, así como las formas de los productos en función de clientes. Así mismo, el entrecruzar en una persona roles sobre productos, como sobre áreas específicas de trabajo, contribuyen a insertar a cada uno de los miembros del equipo en las lógicas generales del proyecto global.
Sin duda, para que esto sea posible, se requiere mucho trabajo organizacional, que implique ver las competencias necesarias y habilidades prioritarias para cumplir los retos de la gestión de la cooperativa. Para ello plantearemos posibles benchmarck a nivel de las empresas de negocios, científicas, comunicacionales y deportivas con el fin de obtener datos e información que nos ayuden a diseñar nuestra perfectibilidad de la performance organizativa.
El diseño de información es nuestra manera de asumir los cambios, en los inicios señalados (globalización y paradigma sistémico), integrando para ello los conocimientos y saberes gestados en la deriva estructural de las sociedades, con tal de profundizar formas innovadoras en el uso sistémico de los artefactos y herramientas de diseño y comunicación, como son los highlight, las imágenes y sus pies, párrafos y destacados, gráficos – tablas, así como los tamaños, formas, colores, grafos y símbolos que diseñan el sentido de la percepción.
Ahora estamos en medio del proceso de desarrollo de la edición y comunicación de reportes y memorias, por lo que luego tendremos tiempo en ahondar cómo el área de diseño aprende, se adapta y evoluciona en pos de generar un método de trabajo agradable, funcional y efectivo, así como auscultar futuros proyectos que permitan traspasar el umbral de los formatos de texto, ahondando hacia esferas de acciones y trabajos de campo, además de las constructivas y arquitectónicas, pertinentes a Uro1.org.
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Tengo la siguiente inquietud:
Una de las imágenes más impresionantes (claro que la impresión me duró tan poco como lo permite una exponencial pérdida de la capacidad de asombro) que he visto en los últimos años es el grafo que mapeaba la Internet a principios de los 00s, aparecido, entre otros muchos medios, en el libro Massive Change de Bruce Mau y el Institute Without Boundaries.
Después de ese, los que le siguen creo que han sido los grafos que diagraman redes sociales en Facebook. La Folksonomía ejemplificada en este sistema (voy a parafrasear a Wikipedia porque me da lata intentar dar una definición para esto: “Folksonomía es una indexación profesional, es decir, la clasificación colaborativa por medio de etiquetas simples en un espacio de nombres llano, sin jerarquías ni relaciones de parentesco predeterminadas.”) es de por si algo bastante impresionante, pero lo que más llama la atención es la representación visual de esos datos. Lo pone a uno bastante pasmado frente a esos diagramas automáticos que provienen de datos y fórmulas procesadas en fracciones de segundos; qué fácil se ve al lado de los diagramas que necesitamos tanto para rumiar y entender lo que entendemos, sin los cuales gracias a Deleuze casi podemos dudar de que ocurra efectivamente el pensamiento con consecuencias externas a nosotros mismos.
El tema es el siguiente: como buen arquitecto (por suerte cada vez menos de eso), las imágenes son a mi, como un foco de luz a un conejo a punto de recibir un escopetazo. La espectacularidad de la interfaz me hace correr el riesgo de ver algo que subyace, y creo que supera, a esta especie de representación automatizada. El ejemplo de la Folksonomía muestra los avances en torno al problema de los “Intervalos Semánticos” o “Semantic Gaps” (me da lata explicar demasiado asi que ahí el wikipediazo: http://es.wikipedia.org/wiki/Intervalo_sem%C3%A1ntico). Esto refiere a que sigue siendo difícil poder “expresar hechos reales o descripciones dados en lenguaje natural en lenguajes formales o modelos científicos”.
Sigue siendo mucho más difícil entenderse con máquinas que con humanos (básicamente es eso), por que hay una brecha semántica en la cantidad de significados y términos que éstas manejan, bastante limitado y que nos hace perder tiempo “traduciendo” términos de búsqueda, por ejemplo.
No me interesa ninguna aventura a lo Asimov: eso sería nuevamente esperar el escopetazo. Lo que me inquieta son las consecuencias que todos los sistemas de metadatos y etiquetados que se ejemplifican en la web 2.0, tienen para la investigación en ciencias sociales.
Por ejemplo: el otro día me preguntaba por las dificultades para hacer investigación empírica en torno a un tema que me parece central en la realidad Chilena como es manejo político de la prensa escrita por los grupos dominantes dueños de los medios “populares”, a través de evadir temas o derechamente quitar presión a través de pautear estupideces (¿Alguien se acuerda del “cabros, no se suban por el chorro”, de LUN al tercer día de las movilizaciones nacionales impulsadas por los Secundarios?). Por ejemplo, contrastar las estupideces de las portadas de LUN versus la contingencia nacional. Probablemente, llevar un registro diario de los titulares de todos los diarios en los 4 años de gobierno de Michelle Bachellet, sería posible pero costaría un martirio o mucho tiempo invertido y, por lo tanto, demasiado dinero. Mi pregunta es si estos avances en las brechas semánticas podrían transformarse en una nueva posibilidad para la investigación en ciencias sociales: un desarrollo similar a los sistemas de Tags o a las relaciones que Facebook puede tejer en torno a tus amistades podría hacer viable la explicitación de ciertas verdades que todos sabemos pero que no podemos denunciar mediante la potencia del discurso científico para agendar imperativos éticos y políticos. ¿Las ciencias sociales necesitarían unos pocos buenos programadores además de muchos estudiantes en práctica?
La inquietud no está tan directamente relacionada con el post, pero creo que la respuesta podría ser interesante, y llegar a viabilizar investigaciones muy potentes para actores sociales de nuestro tamaño. No se si ya está ocurriendo: si no, sería una innovación importante.
Salud!
N.